Juan Antonio Molina / nuevatribuna.es
Los
económetras, arúspices, gurús, santones, especuladores y usureros, proclaman el
meme de una próxima crisis económica, que según los últimos tiempos críticos
que hemos sufrido, volverá a hacer a los ricos más ricos y a los pobres más
pobres. El capitalismo radical, y lo es todo el existente desde la demolición
del muro de Berlín, necesita, en períodos cada vez menos espaciados, una crisis
metafísica que aporte racionalidad a la irracionalidad de la explotación.
Aunque más bien podríamos calificarlas de crisis patafísicas, ese
descubrimiento de Faustroll, que nos mostró Alfred Jarry y cuya ciencia se
fundamenta en el estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan
lo excepcional. No otra cosa que patafísica fue la consigna que uno de los
padres del neoliberalismo, Milton Friedman, cuando afirmó que había que
conseguir que lo políticamente imposible fuera políticamente inevitable.